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Diciembre 10, 2019

Relatos de Domingos: Ferias de las Colectividades

Noviembre 17, 2019 0

En el mundo o el tiempo de las comunicaciones, una pequeña distracción o error interpretativo conlleva, indefectiblemente, al caos generalizado.

Hete aquí el nudo gordiano del presente relato, basado estrictamente en hechos reales (N de la R: no es de creer al pié de la letra esto de los hechos reales).

Todo el año esperando el magno evento y/o acontecimiento para mí, un ser humano analógico en la era digital.

Me llamó un poco la atención el hecho de desarrollarlo en un predio abierto, casi ferial me atrevería a decir, pero la tecnología de punta no sabe de obstáculos climatológicos y todo lo supera.

Concurrí con todo previamente cargado al 100%: netbook, tablet, laptop, y top toys (éstos últimos siempre vienen bien para descargar tensiones).

Provisto de todos ellos es que me acerco vertiginosamente al festival.¡Finalmente mis años de aprender logos y basic (debo admitir que nunca me comí el verso del cursor que era una tortuguita, era un triángulo isósceles por donde lo mires, esos si, con la velocidad de una tortuga) con la famosa Texas Instrument iban a dar sus frutos!.

Hermoso pasacalle dando la bienvenida, sin ninguna brisa ni ciclón a la vista, que se podía leer de corrido:”Bienvenido a la Feria de las Colectividades”. Releo. Dice lo mismo. En mi mochila sólo había tecnología. “¡No puede ser!” me maldigo para mis adentros, “tiene que haber un error”. Pero no lo hay, una simple letra generó el caos interno en el que estaba sumido. La l por la n. Una simple consonante que todo lo cambió. No era la “Feria de las Conectividades” sino la ya mencionada, la tradicional de las Colectividades...

Comienza la fase de autoconvencimiento. Igualmente, pensé, iba a haber gente de los países más tecnológicos: alemanes, japoneses, israelíes, haitianos...

Perdido por perdido, empiezo a recorrer los stands que distaban bastante de transmitir tecnología de avanzada, pero que por lo que pude observar si tenían precios de punta. Realmente es en momentos como éstos donde me siento orgulloso de ver como han crecido los precios, pensar que uno los vio de tan chiquitos y ahora ya tan grandes, son enormes, me atrevería a decir…

En algún país oriental creí advertir un plato que tenía wifi, pero no, era fugu, la miopía otra vez había vuelto a hacer estragos dolosos, al menos para mí.

Ahora es el tiempo de las matemáticas. Había más de 50 naciones y en todas existía el mismo factor común: cerveza, coca y papas fritas. La globalización en su máximo esplendor. Salvo los franceses con sus clásicas papas nosé… ¡cómo que no saben, si hace centenares de años que vienen haciendo esos tubérculos circulares! el resto ofrecía lo mismo, papas fritas. Es clarísimo que son otro producto sudamericano para el mundo (como los golpes de estado digamos, para poner en contexto…). No repuesto aún de la bronca por la apropiación inadecuada del noble y terráqueo bulbo, es que trato de tomar aire en algún asiento libre. Resulto ser de Corea y ni bien deposité mis pompis en al taburete se me acercó un nativo de ese país oriental y me dice, furioso “¡Si no consume no se puede sentar!”. Le vi un rostro conocido y hurgando en mi disco rígido interno me doy cuenta que no es otro que el dueño del súper “chino” de la vuelta de casa. Intento calmarlo dándole caramelos (cada vez que voy a su local, al menos conmigo, funciona…) y me invita muy “amigablemente” a levantarme.

Cansado, abatido y sucio (había comenzado a levantarse algo más que una brisa), creí ver en Croacia mi salvación, era lo más parecido a un croto que se puede ser.

Tampoco surtió efecto y ya comienza entonces un trasuntar errante, como el gran Nippur de Lagash (con la diferencia que a mi no me tiraban ni un odre de vino ni un pedazo de carne cocida).

La confortable brisa había crecido, y se había convertido en un huracán, muy parecido al famoso y cruento Sandy de EEUU de 2012 (en ese momento el huracán Sandy no fue Serenito, solo para lácteo entendidos…).

Todo era corridas y hecatombe: carpas, tablones, chapas y cheques volando por todos lados…

Gente corriendo de aquí para allá, con claro predominio de la colectividad keniata.

Noté muy tranquilos a los israelíes, luego de caminar sin rumbo 40 años en el desierto esto era un juego de niños.

Es entonces que emprendo la retirada, no sin antes reflexionar:”Si hubiera sido la Feria de las Conectividades, esto no ocurría. Con solo consultar el Windguru se suspendía…”.

Modificado por última vez en Domingo, 17 Noviembre 2019 10:29
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