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Noviembre 21, 2019

La eficacia de los número nueve

Octubre 21, 2019 0

Lucas Albertengo y Rodrigo Salinas no entraron mucho en juego, pero lo fundamental es que resolvieron con goles un partido cerrado en Paraná. Fueron claves en la conquista del triunfo.

En un partido con pocas ocasiones de riesgo, Newell’s desniveló frente a Patronato por la eficacia de los nueve. Frank Kudelka los puso nuevamente juntos desde el inicio, pese a las dudas que dejó la producción de ambos la fecha pasada. Y ellos respondieron a esa confianza del DT con goles. Rodrigo Salinas fue el que se movió como centrodelantero e inauguró el marcador en Paraná. El festejo fue su primera conquista desde que llegó al club. Lucas Albertengo, en tanto, actuó sobre la derecha y anotó el segundo de la lepra, reencontrándose con un gol que no se le daba desde la segunda fecha. Prácticos y contundentes fueron decisivos para el primer triunfo rojinegro, por 3 a 1, en condición de visitante.

   La discreta actuación de ambos frente a Banfield abrió el interrogante de si era lo más adecuado que siguieran juntos para visitar a Patronato. Hasta entonces sólo lo habían hecho en breves lapsos, durante los segundos tiempos de algunos partidos de la Superliga. Uno de los problemas con ellos en la cancha es que Albertengo tiene que ser el extremo derecho y no logra hacer pesar su buen control de pelota sobre la banda. Pierde una de sus principales virtudes, las diagonales.

   En el caso de Salinas, el flojo

desempeño que mostró contra el taladro, con una escasa participación, no era el mejor antecedente. Además, Newell’s intenta llegar tocando, con movimientos sincronizados, algo que no favorece al espigado delantero de movimientos lentos.

   La evaluación de Kudelka, según se desprende de la formación del sábado, es que la mejor opción era con ellos adentro, compartiendo la ofensiva con Maxi Rodríguez. Y si bien ni Salinas ni Albertengo deslumbraron, en un encuentro donde nadie se lució, cumplieron con lo que más se espera de un atacante: el gol.

   Salinas aprovechó el mal cierre de Mancinelli, la indecisión de Escudero y la salida apresurada de Ibáñez lejos de su arco. Oportunista la mandó por encima del uno para abrir un partido que hasta ese momento no tenía un dominador. El gol facilitó la labor de Newell’s, hasta allí compartiendo en forma alternada el control de la pelota con Patronato, y sin profundidad.

   Patronato pasó a jugar más adelante, por el marcador adverso, y el conjunto rojinegro dispuso de mayores espacios. La posesión fue principalmente de Newell’s desde el 1 a 0 hasta el cierre de la primera etapa. Durante ese lapso, Salinas recibió algunas pelotas de espalda al arco rival, con Escudero encimándolo todo el tiempo. Impuso su fortaleza física en ese duelo, la aguantó y descargó bien. A quien más buscó para cederla fue a Albertengo.

   Recostado sobre la derecha, Albertengo se debatió con Abero y algún otro volante local que colaboraba en la marca, generalmente Lemos. En medio de un trámite en el que durante varios momentos primó la lucha, el atacante trató de avanzar con la pelota al pie y de esa manera clarificar el juego. Intentó, pero no pudo siempre.

   Newell’s decreció en gran parte de la segunda etapa y los atacantes pasaron desapercibidos. Casi que no la recibían. Y cuando la tenían, no conseguían prevalecer. Salinas se cansó y Kudelka dispuso que lo reemplace Insaurralde a los 77’ para revitalizar el ataque con un delantero con despliegue.

   Salinas dejó así la cancha, en su décimo partido con la camiseta rojinegra, con la satisfacción del gol. No es poca cosa para el atacante, que habitualmente no convierte mucho. Por ejemplo, en las última dos temporadas señaló 3 en Vélez, en 2018/2019, y 4 entre Vélez y Al Ittifaq de Arabia Saudita en 2017/2018. Su mejor desempeño goleador fueron los 30 goles en Chacarita en 2016/2017.

   Por su parte, Albertengo siguió hasta el final, ahora de centrodelantero, e Insaurralde sobre la derecha. Y apenas 2’ después de la salida de Salinas, Albertengo selló el resultado cuando Newell’s estaba más preocupado por sostener la ventaja, no por convicción sino porque no conseguía modificar el trámite.

   El tiro libre pasado desde la derecha de Bíttolo fue cabeceado por el segundo palo por Albertengo, que le ganó en el salto a Chimino. Fue el 2 a 0 y el tercer tanto del delantero, que había señalado contra Central Córdoba de Santiago del Estero (2-0) y Unión (2-0), en las dos primeras fechas del torneo que tuvo el rojinegro. Desde allí no había vuelto a convertir.

   Albertengo había estado cerca de meterla de cabeza en anteriores partidos. En esta ocasión, su virtud fue conectar la pelota en el aire y en una posición forzada.

   Con el gol de ayer alcanzó a Lema, con tres tantos, como el máximo artillero rojinegro.

   Los números nueve no fallaron en Paraná y fueron protagonistas principales para que Newell’s resuelva un partido de gran importancia para el promedio y, además, se ubique a tres puntos de los líderes Boca y Argentinos. La imagen del triunfo los tuvo en primer plano.

“Me quedó y lo vi al arquero adelantado”

Rodrigo Salinas manifestó que se fueron “muy contentos” por el triunfo frente a Patronato, aunque obviamente trasladó la alegría a una cuestión personal. “Nos vamos muy contentos por la victoria, y en lo personal por el gol”, dijo. “Fue un gran pase de la Fiera. La fui a buscar y traté de pelearla porque iba emparejado con el defensor (Mancinelli). Me quedó y lo vi al arquero adelantado, así que creo que definí bien”, manifestó. “El otro día en el Coloso recibí todas de espalda y me controlaron bien los defensores. La idea era inquietar un poco más, ser más profundos. Creo que salió bien”, agregó. Salinas destacó la obtención de los tres puntos por varios motivos. “Primero porque es un rival directo. También porque nos sacamos la espina de no ganar el otro día (ante Banfield). No habíamos hecho el mejor de los partidos. Y creo que acá (en Paraná) lo hicimos muy bien, en una cancha difícil”, dijo.

Albertengo dio una mano en las dos áreas

Albertengo estuvo en el centro de la escena, pero no sólo por el segundo gol. Con el marcador 1 a 0, la mano del delantero frenó un cabezazo de Abero en el área rojinegra. Los futbolistas de Patronato reclamaron penal al árbitro Fernando Rapallini. Esa jugada, que nació en tiro de esquina, fue tan rápida, con varios futbolistas metidos en el área, que no todos se percataron de la mano. Para Rapallini no hubo penal.

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